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Objetivos del grupo

Somos un grupo formado por profesionales sanitarios (medic@s y enfermer@s), pero abierto a todos aquellos profesionales de la salud interesados, cuyo objetivo fundamental es mejorar los aspectos comunicacionales de la relación médico-paciente, para ello realiza cursos de formación a profesionales de la Comunidad de Madrid, fundamentalmente a los residentes de la especialidad de Medicina de Familia.

Coordinador

María Luisa Arroba

Miembros del grupo

 

Mª CONCEPCION ALVAREZ HERRERO
MARIA LUISA ARROBA BASANTA
CHARO DAGO ELORZA
JENIFER DE LA CRUZ MARQUEZ
EMILIA PALOMA ELVIRO GARCIA
ORLANDO ENRIQUEZ DUEÑAS
GEMA GARCIA SACRISTAN
ELENA LOPEZ PARRA
NATALIA ÑIGUEZ BAÑOS
ROSARIO SERRANO MARTIN
JOSE IGNACIO TORRES JIMENEZ
JOSE Mª VIZCAINO SANCHEZ-RODRIGO

 

Blog

XXXII Cineforum "La familia Bélier" 

12 de diciembre de 2018 

El Grupo Comunicación y Salud de la SoMaMFyC tiene el gusto de invitaros a su próximo cineforum, que se celebrará el día 18 de diciembre, a las 16,00 horas en la sede de la Sociedad (C/Fuencarral nº 18-1º D). En este encuentro, se proyectará y comentará la película “La familia Bélier” del director Eric Lartigau.
Al igual que los anteriores cineforum, éste será coordinado por el Dr. Alberto López García-Franco -Colaborador del Grupo Comunicación y Salud, que nos adjunta una breve reseña- y por la Dra. Concha Álvarez Herrero.

No resulta sorprendente que una adolescente se sienta incomprendida por sus padres ni que se establezcan disputas familiares en ese tránsito de búsqueda de identidad que es la adolescencia. La cuestión puede agudizarse, si además la adolescente juega un papel trascendental en el equilibrio familiar por la asunción de responsabilidades que le son propias y que difícilmente puede delegar en otros miembros de la familia. Si la adolescente es el único miembro sin discapacidad auditiva, de una familia de sordos (sus padres y su hermano)  y que es ella quien se encarga de hablar por teléfono, acompañarles al médico, realizar las gestiones del banco y tramitar todas las relaciones comerciales de la granja familiar, el conflicto está servido. Esto es lo que plantea el director francés, Eric Lartigau en su película “La familia Bélier”. El sentimiento de incomprensión de Paula (nuestra adolescente de 16 años) es todavía mayor cuando la ruptura se establece por una cuestión que difícilmente puede ser comprendida por sus padres: quiere dedicarse a la música y estudiar en la escuela superior de canto, lo que supone desplazarse a una gran ciudad con la consiguiente ruptura del núcleo familiar. Con esto mimbres uno pensaría en un drama descorazonador con lágrima fácil y sofoco garantizado, o en el desatino de un director que no ha sabido medir sus fuerzas. Pues no. Lo que nos encontramos es con una comedia fresca, por momentos divertida, y siempre sensible por las cuestiones que plantea.
Su director Eric Lartigau, inició su andadura en la televisión (como guionista de los famosos guiñoles de Canal +) y como ayudante de realización del genial director Emir Kusturica. Posteriormente realizó cuatro películas antes de hacer la exitosa “La familia Bélier”, ninguna de ellas estrenada en España. Con esta película consiguió el refrendo internacional con importantes premios cosechados (nominada en el año 2015 a los premios del cine europeo, como mejor comedia; premio del público, Salamandra d`or del 2016, en el festival de cine de Sarlat; premio “La Rosa de Sant Jordi” a la mejor película extranjera en el año 2016) incluido el Cesar en el año 2014, para su joven protagonista, por mejor actriz revelación. La actriz que da vida al personaje de Paula (Louane Emera) inició su experiencia artística en el concurso televisivo  francés “La voz” en el que quedó finalista en el año 2013. En nuestra película representa a una adolescente hiperocupada que se apunta al coro del colegio con el único propósito de estar junto al chico que le gusta. Su profesor descubre en Paula unas dotes enormes para la música y le anima a participar en un prestigioso concurso de canto que le podría dar acceso a estudios superiores universitarios y a una proyección importante en el mundo de la música. Una de las bazas que juega “La familia Bélier” -además de su tono de comedia (la película está llena de diálogos inteligentes en los que predomina el buen humor, como aquel en el que la amiga de Paula le pregunta “¿cómo se dice cabroncete en el lenguaje de signos?)- es su fantástica banda sonora, con emotivas interpretaciones de Louane Emera. El director quiso hacer un pequeño homenaje a un cantante famoso francés de los años 70, Michael Sardou, con la inclusión en la película de 7 temas de él, aunque la canción de referencia es la bellísima “Je vole”.
Ninguno de los actores, salvo el que interpreta al hijo menor, Luca Gelbeg, es sordo. Se pasaron seis meses estudiando el lenguaje de signos, con resultados magníficos porque el gran acierto de la película es que las situaciones y los actores son totalmente creíbles.
Existen en el cine películas con personajes sordos, pero con enfoques muy diferentes. En el “Milagro de Anna Sullivan” (Arthur Penn, 1962; basada en la vida real de Hellen Keler, sordociega y que a pesar de su limitación, llegó a matricularse en la universidad convirtiéndose en escritora, conferenciante y activista en favor de los discapacitados) o en “Hijos de un dios menor” (Randa Haines, 1986; un profesor de un colegio de sordos se enamora de una chica sorda que trabaja como limpiadora, e intenta enseñarle a hablar a pesar de su resistencia a superar su aislamiento) el tema que se plantea es el de la superación de la discapacidad. En películas como “El corazón es un cazador solitario” (Robert Ellis Miller, 1968; la relación entre una persona sorda (John Singer) con otra con capacidades mentales disminuidas, junto con otros seres marginados, con los que John hace de confidente, pero no se siente “escuchado”) o “Belinda” (Jean Negulesco, 1948; habla de la infravaloración de las personas sordas, consideradas a veces como retrasadas o incapaces, y su fragilidad ante los abusos) el tema que se plantea es el de su vulnerabilidad.
En “La familia Bélier” el tema es muy distinto. Los protagonistas no son las personas sordas, sino la situación con la que se enfrenta el miembro sin discapacidad de la familia. Aquí entran en liza dos valores diferentes: la vocación de la protagonista y la responsabilidad contraída con su familia. Su posición como único miembro de la familia sin discapacidad auditiva le colma de obligaciones, casi excesivas para su temprana edad. El problema se agrava al plantearse, nuestra protagonista, una vocación tan alejada de la comprensión de sus padres, y tan ajena a lo que podría considerare un desarrollo profesional normal. La emoción que a Paula le provoca la música en absoluto provoca emociones en sus padres, lo que hace más dificultosa la decisión. La madre le dice en algún momento a su hija que “nunca he soportado a los oyentes”. ¿Hasta qué punto la propia exigencia/dependencia de su familia le debe llevar a la renuncia de su inclinación artística? Cada integrante de la familia se siente presionado por la otra parte en este juego de aspiraciones en el que altruismo y egoísmo juegan un papel estelar. Parece lógico que si la lucha se dirige a dotar de las mismas oportunidades a los discapacitados, esto debe regir para los que no tienen esa discapacidad y son cuidadores.
Sus padres se oponen inicialmente aunque intentan “comprender” este don tan alejado de ellos. Se trata de una familia vitalista y optimista que encara el problema con resolución. El padre, a pesar de su limitación se plantea presentarse a las elecciones (¿Por qué no van a votar a un sordo si ya votaron a un gilipollas?”), lo que indica su espíritu emprendedor. Le toca la garganta a su hija cuando canta, en un intento por asimilar, en esa vibración, eso que se le escapa en cada canción. Ellos llegan a sentir la emoción que provoca la música en Paula cuando la ven cantar (aunque no puedan oírla) y detectan esa emoción que se refleja en su cara, en su actitud. La película evita el tono lacrimógeno para poner las tintas en la sensibilidad que la música provoca. (“Me ha encantado el concierto, sobre todo las luces y el vestuario”, le dice el padre)
En nuestro cineforum “La familia Bélier” nos da oportunidad de hablar de la comunicación a través de la emoción, de sus dificultades en los discapacitados y del respeto al diferente.
No os la perdáis.

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LA ÚLTIMA CORDADA 

27 de octubre de 2018 
Esta nueva entrada va dedicada al relato ganador en el XXIX Congreso de Comunicación y Salud de Somamfyc, titulado: “La última cordada”, que tiene por autora a Mª Pilar Arroyo

A través de la lectura de este relato se palpa el fuerte vínculo que puede crearse entre personal sanitario y paciente en un momento crucial de la existencia humana: el final de su vida, su experiencia con la muerte.
Nuestro papel en esta etapa puede llegar a ser fundamental, una oportunidad de relación, con un fuerte impacto terapéutico por el contexto emocional que rodea tanto al paciente como a su familia. 

En este período final de una persona, existen algunas piezas clave que no pueden faltar: DIGNIDAD Y RESPETO.
Algunas de las aportaciones en Cuidados paliativos se basan en transmitir el respeto a las decisiones del paciente, con sus limitaciones, temores, angustias, legitimar los sentimientos y contribuir a facilitar la situación y las vivencias por parte del paciente y sus familiares.

Ayudar a manejar las emociones de una persona que vive la vulnerabilidad de su propia vida que se acaba, y una familia que se prepara para la pérdida de un ser querido, no es tarea fácil, pero es de las que no dejan a nadie indiferente. Permiten al personal sanitario estrechar fuertes lazos que dejarán huella en su trayectoria profesional.

En este sentido, se establece una conexión tal, que puede equipararse, como en el relato a una CORDADA, en la que un grupo de personas, sujetos a una misma cuerda, asumen y sobrellevan las dificultades en compañía, dando lo mejor de cada uno.
Ayudar a remar en la misma dirección, escuchar, acompañar, ser accesible como profesional y como persona, es todo un reto, pero que siempre compensa.


“El éxito no reside en la curación, sino en la esencia de cuidar al otro de una manera excelente, dignificando su vida hasta el final.”   (Edo M, Monforte C, Tomás J, 2014)

En el texto se refleja claramente, como podemos sentirnos desde el punto de vista del sanitario, el cual se acerca en ocasiones con cierta cautela, manejando una gran incertidumbre. Debe aplicar sus conocimientos “técnicos” y además se exige dar lo mejor, mostrar su lado más humanitario, e implicarse con la situación

Cita en el relato una frase que viene a ejemplificar todo esto"cada movimiento se caracteriza por tres normas: incertidumbre, habilidad técnica y compromiso” (Jordi Tosas. Himalayan Entropy. SOS HIMALAYA)

Gracias Pilar por compartir tus aprendizajes con nosotros!!!!

Podéis acceder al Relato desde el apartado “encuentros: un espacio para encontrarnos a través de los relatos”

Que lo disfrutéis.

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HABLEMOS DEL SILENCIO: EL SILENCIO COMO PIEZA CLAVE 

17 de octubre de 2018  Recién llegados al bullicio Madrileño desde la calma y sosiego disfrutado en Santiago de Compostela,  tras la participación en el XXIX Congreso de Comunicación y Salud, y aprovechando ese espacio tan incitante a la introspección, entre lluvia y piedra, compartimos con vosotros algunas reflexiones en relación al SILENCIO.
Estos comentarios surgen al hilo de la entrada publicada por el Dr. Casado en su blog y con relación a su taller “Silencio, escucha y comunicación”https://www.doctorcasado.es/2018/10/silencio-escucha-y-comunicacion.html

Al igual que en una pieza musical -donde los silencios quedan representados con signos propios, con un valor determinado, como todas las demás notas- nace el valor del silencio en nuestro lenguaje, ejecutándose cuidadosamente para crear la partitura de la comunicación.
Sin ellos, el intérprete tocaría sonidos acelerados sin ninguna armonía, no habría espacio para la reflexión, la escucha, la comprensión. El silencio es una condición esencial cada vez más ignorada.
En la actualidad, en nuestra cultura, no se favorece la capacidad natural para acercarse al silencio, al contrario, se ensombrece por la creación de necesidades constantes, entretenimiento y consumo.  A pesar de que la sociedad aboca hacia una tendencia a la frustración por la fatiga informativa y el “tecno-estrés” desde la infancia, estamos entrenados para experimentar ruido y sonidos. En este contexto, sería necesario, cada vez más, tener como asignatura la “Anatomía del silencio”.
Constantemente nos llenamos de problemas y situaciones a las que damos vueltas, aumentando el ruido interno. Solemos huir de ellas reprimiéndolas, usando para ello todo tipo de distracciones, generando ruido externo, hasta que explota cual olla a presión. El silencio no es ausencia, no es vacío; es presencia y armonía, alivia y encuentra soluciones. Debemos ser conscientes de su increíble poder y su capacidad para dirigir en el territorio intrapersonal.
Por otro lado el exceso de datos, la infoxicación u obesidad de información, generan más ruido y distracción, y hacen más necesario adoptar una “dieta digital” o alfabetización mediática para consumir mejor la información y desarrollar hábitos de comunicación saludables.
Para nuestra profesión médica, y resto de personas  en el ambiente sanitario, también nos permite evitar la sobrecarga, el desgaste. Todo cuidador necesita encontrar el equilibrio para cuidar bien.
Cada día  el aumento de carga asistencial, el envejecimiento poblacional, la epidemia de soledad y otros problemas sociales, y la menor tolerancia a la dificultad y al malestar, complica la relación clínica y disminuye las posibilidades de crear encuentros significativos con el paciente, en los que fluya una comunicación de calidad. En este marco, dar la oportunidad al silencio ayudaría a entender a la persona que tenemos delante, con un mayor aprovechamiento de las consultas.

El silencio se convierte en un bien preciado que da la oportunidad de encontrarte a ti mismo, descubriéndonos tal y como somos. Tus silencios son cómplices de algo que va más allá de las palabras. El silencio te permite alejarte por momentos de tu forma de ver las cosas, permite la reflexión. Todos somos silencio alguna vez. Disfruta del valor del silencio porque te pertenece. Valora el silencio de las distancias cortas y serenas, de las miradas, de una sonrisa, del deseo, de la espera. Utilízalo para abrir una puerta al conocimiento



Poema de Antonio Machado. Mi corazón se ha dormido
Ni duerme ni sueña; mira,
los claros ojos abiertos,
señas lejanas y escucha
a orillas del gran silencio.

Poema Federico García Lorca. Elegía del silencio
Vienes para decirnos,
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios

Poema de Rafael Lasso de la Vega. Soneto del silencio
A esta quietud del alma para el mundo,
nada se acerca tanto y se asemeja
como el cristal inmóvil de la fuente,
que en un silencio vasto -¡el más profundo!-,
y en un éxtasis, ¡todo se refleja
en su fondo, serena y mansamente!
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Comentarios al XXXI Cineforum 

28 de septiembre de 2018  Buenas noches cinéfilos, curiosos, comunicantes... ya tenéis disponible la presentación que esta tarde habéis disfrutado después de la película. Esperamos que sigáis haciéndolo. Un saludo. GC&S Madrid
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