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La SociedadNoticias

Jose Mª Lobos Bejarano, un buen médico de familia y mejor amigo. 

30 de abril de 2018

 





 

“No sabemos dónde nos espera la muerte.
Saber morir nos libra de sujeción y obligación”
(Montaigne)
 

Jose Mª Lobos Bejarano, un buen médico de familia y mejor amigo.


El pasado sábado día 22 de abril nos levantábamos con la noticia de la muerte de José Mª Lobos, un gigante de la medicina de familia en  Madrid y en España.               

Había muchos Lobos en un José Mª que nos ha dejado con sesenta años tras una devastadora enfermedad. Yo no he conocido a todos, pero sí puedo dar testimonio de algunos de ellos.                

Fue presidente de SoMaMFyC en los años 90, años duros para nuestra especialidad que en aquella época corría peligro muy real de desaparición. Entonces SoMaMFyC se parecía más a un sindicato que a una sociedad científica, por las tareas y luchas reivindicativas que hubo que llevar a cabo. José Mª, con mucha elegancia y mejor educación, fue capaz de aglutinar a un grupo de combatientes médicos de familia para las negociaciones de carácter político con los responsables sanitarios de la época. Nunca perdió la compostura ni los buenos modales, ni en los momentos más tensos del encierro en el ministerio de sanidad para defender la medicina de familia.               

Un tiempo después formó parte de la junta directiva del colegio de médicos de Madrid, momento a partir del cual se produjo un más que evidente aumento de la visibilidad de los médicos de familia en la institución, a la vez que se impulsaron de forma muy clara las actividades formativas enfocadas hacia atención primaria, hasta entonces prácticamente inexistentes.

De su labor asistencial durante más de 30 años hay que destacar el impulsó que dio a la formación de grupos de trabajo dentro de SoMaMFyC, liderando él mismo el grupo de cardiovascular, primero aquí en Madrid, y posteriormente en semFYC y siendo un referente de la actualización de conocimientos de esta patología en el conocimiento de nuestra especialidad.

Lobos desprendía una autoridad tranquila, agradable y sencilla. Era una persona solícita y curiosa, en la que el intercambio de pareceres y opiniones y la búsqueda de buenos consejos formaban parte de un modo de comportamiento muy arraigado en él. A pesar de su gran experiencia en el área cardiovascular, siempre estaba dispuesto a recibir información, compartir ideas y poner en cuestión diferentes formas de actuar. El trato con él siempre era reconfortante como compañero y como amigo.

semFYC y SoMaMFyC estarán más vacías sin él, y esto es una verdad tan grande y dolorosa como la certeza de que ya no está aquí.   
 



Jesús Redondo Sánchez en nombre de la Junta Directiva de la SoMaMFyC        

Categorías: Boletines
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